DRENAJE LINFÁTICO MANUAL (DLM)

El Drenaje Linfático Manual (DLM) es un tipo de masaje terapéutico destinado a facilitar la circulación linfática. Se utiliza cuando existe cúmulo de líquido en el tejido conectivo (edema) o cuando el sistema linfático está alterado.

Cuando hablamos de circulación solemos pensar en circulación arterial y venosa, pero rara vez en circulación linfática, siendo ésta muy importante para la homeostasis (equilibrio interno del organismo). Además de actuar como sistema de protección y defensa, la circulación linfática funciona como un mecanismo de depuración y limpieza. 

El DLM está indicado en el tratamiento de una gran cantidad de trastornos, siendo especialmente útil ante estados edematosos (retención de líquido). Se realiza en un ritmo lento buscando adaptarse al ritmo de la propia circulación linfática. Influyendo así sobre el automatismo de sus  vasos, ayudándoles en su misión evacuadora de linfa hacia los ganglios regionales superficiales y, de ahí, a la circulación venosa. 

Tiene una acción regenerativa de los tejidos, cicatrizante, purificante, descongestiva, desintoxicante, diurética, inmunológica y sedante.

INDICACIONES DEL DRENAJE LINFÁTICO MANUAL

Para una mayor eficacia en los tratamientos el DLM se debe combinar con otras medidas: higiene y cuidado de la piel (evitar temperaturas extremas, infecciones, golpes, caídas),vendaje compresivo entre sesiones para evitar que el miembro vuelva a llenarse de linfa, cinesiterapia descongestiva (ejercicios específicos), tratamiento postural, presoterapia, hidroterapia (28º) y unos buenos hábitos (nutrición, higiene, ejercicio, etc.).

MÁS SOBRE EL SISTEMA LINFÁTICO

El sistema linfático está constituido por una serie de vasos, ganglios y órganos que se encargan de la producción de la linfa y de su conducción desde el espacio intersticial (intercelular) al sistema venoso. 

Debido a que las bacterias y microorganismos pueden aprovechar los conductos linfáticos para invadir el organismo, los ganglios linfáticos se encargan de impedirlo destruyendo a estos  invasores mediante sus células defensivas, los linfocitos. El organismo produce cada día unos mil millones de linfocitos y tres litros de linfa. 

El sistema linfático está constituido por una serie de vasos, ganglios y órganos que se encargan de la producción de la linfa y de su conducción desde el espacio intersticial (intercelular) al sistema venoso. 

Debido a que las bacterias y microorganismos pueden aprovechar los conductos linfáticos para invadir el organismo, los ganglios linfáticos se encargan de impedirlo destruyendo a estos  invasores mediante sus células defensivas, los linfocitos. El organismo produce cada día unos mil millones de linfocitos y tres litros de linfa. 

La linfa constituye el verdadero medio en el que se desarrollan las células. En ella reciben su alimento y eliminan sus desechos. 

Los distintos órganos linfoides están interconectados por vasos sanguíneos y vasos linfáticos, de modo que se constituye un sistema unitario, entrelazado y bien comunicado: 

  • Médula ósea: cumple la función de hematopoyesis (producción de células sanguíneas, incluido los linfocitos T y B) y maduración de linfocitos B.
  • Timo: maduración de linfocitos T.
  • Bazo: filtrado de sangre y desecho de formas celulares anormales.
  • Ganglios linfáticos: en el organismo humano existen entre 500 y 1000. Cada uno de ellos cuenta con vasos linfáticos aferentes por los que penetra la linfa y eferentes por los que sale. 
  • Tejido linfoide de las mucosas: digestiva, respiratoria, genitourinaria, nasal, conjuntiva (del ojo).


Las manifestaciones más comunes de las enfermedades del sistema linfático son:

  • Adenopatía: inflamación de un ganglio que aumenta su tamaño normal.
  • Linfedema: edema provocado por la obstrucción o mal funcionamiento de los vasos linfáticos.
  • Linfangitis: proceso inflamatorio de los conductos linfáticos, generalmente de origen infeccioso. 
  • Linfoma: tipo de cáncer que se origina en el tejido linfático.
Abrir chat
1
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?