Fibrólisis diacutanea o técnica de los ganchos (FIM)

La técnica permite la disolución de adherencias gracias a una movilización profunda de los grupos musculares por tabiques. Esta movilización se puede realizar de distintas formas; gancheado, estiramiento facial y raspado.

A partir de aquí, se pueden realizar numerosas variantes en función de la dirección del movimiento, de la disposición de las restricciones, de la presión, etc. Pero hay un aspecto que no se nos debe pasar por alto cuando hablamos de la aplicación de los ganchos, un criterio primordial para todas estas maniobras, y es el de NO DOLOR. Una maniobra puede ser incómoda pero no dolorosa. Si la maniobra produce dolor, cambiaremos el punto de aplicación, o bien, variaremos la maniobra. Si el dolor persiste, cambiaremos la propuesta terapéutica.

La fibrólisis diacutánea es una técnica instrumental que complementa la terapia manual. Tiene su origen en el método de James Cyriax, el masaje transverso profundo, y fue ideado por uno de sus discípulos Kurt Ekman. 

Ekman descubrió lo que hoy llamamos corpúsculos irritativos interaponeuróticos. Se trata de uniones patológicas del tejido conjuntivo, entre distintos planos miofasciales, que disminuyen su elasticidad y eficacia metabólica. Con la intención de romper estos corpúsculos y otras fibrosidades presentes ideó los ganchos. 

Cada gancho termina en una espátula, cuyo ensanchamiento permite disipar la presión ejercida y reducir la irritación cutánea. Su forma hace que profundicemos más analíticamente a la vez que nos permite realizar el acto de la fibrólisis (ruptura o despegue de la fibrosis).

EFECTOS

INDICACIÓN TERAPÉUTICA

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