osteopatía pediátrica

El tratamiento osteopático en el recién nacido es una disciplina muy conocida por su eficacia. Se aplica desde los primeros días de vida y se consiguen sorprendentes resultados desde las primeras sesiones.

Las disfunciones craneales o vertebrales pueden provocar una debilidad general en el niño y disminuir su resistencia a la enfermedad. Además, los saltos, carreras y caídas forman parte de la infancia y pueden provocar lesiones.

Trabajando sobre las fibras óseas del cráneo podemos influir sobre el crecimiento de un hueso y prevenir posibles alteraciones. La posibilidad de normalizar el cráneo tan prematuramente constituye uno de los logros más importantes de la medicina preventiva.

Aspectos como la duración del parto, la posición del feto, la pelvis de la madre, o el uso de instrumentación para sacar al bebé, son algunos factores de gran influencia en el estado de salud del recién nacido. Las torsiones inducidas con el fórceps provocan presiones importantes sobre un cráneo muy maleable. Estas deformaciones se corrigen espontáneamente en los días que siguen al nacimiento, pero sólo en apariencia, ya que los efectos nocivos de esta torsión pueden persistir toda la vida si no se lleva a cabo un tratamiento precoz. Cuando llegan a la edad de 6 o 7 años, las técnicas son muy similares a las que se emplean en el adulto.

Es fundamental la revisión osteopática si el niño presenta algunas de las siguientes patologías: estreñimiento, cólicos, reflujo, bronquitis, asma, catarros frecuentes, problemas oculares, escoliosis, otitis, tortícolis congénita y deformaciones de la cabeza (plagiocefalia). Un tratamiento craneal puede evitar el retraso psicomotor, los trastornos del lenguaje, la escoliosis y un sinfin de patologías asociadas. No obstante, no se debe olvidar el tratamiento de la embarazada y sus trastornos.

Abrir chat
1
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?